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Compra innovadora, números claros

Compra innovadora, números claros

  • Soluciones que comportan la compra innovadora
  • Es fundamental analizar y determinar con precisión el modelo económico

Las Administraciones Públicas han visto en los últimos años una oportunidad en utilizar la modalidad de compra innovadora como una alternativa a la adquisición de productos y servicios. Si bien en un principio era una magnífica opción para llevar a cabo proyectos que hayan requerido una reserva presupuestaria muy elevada, difícilmente viable dado el contexto económico y de “recortes” existentes (y aún persistentes) en el gasto público, hoy ya se empieza a visualizar este modelo como una vía efectiva para la modernización de infraestructuras y la dotación de soluciones tecnológicamente avanzadas en salud, justicia y otros ámbitos públicos, en coparticipación con el sector privado.

En otras palabras, lo que antes era un medio básicamente para dar salid a proyectos de gran envergadura económica, hoy supone un fin en sí mismo por la tipología de soluciones que comportan la compra innovadora. Muy posiblemente llegó antes en el tiempo el modelo, que la demanda o necesidad en sí misma de la existencia, i dada las inherentes inercias de la Administración, se optó por ver la compra innovadora desde el prisma de los beneficios que permitía disfrutar en su calidad de proceso contractual a largo plazo, y por tanto dotarse de un modelo de pago del contrato más allá del tradicional 4 años de la compra de suministros o servicios. O incluso, como un mecanismo para poder “dialogar” con el sector para determinar de forma relativa “negociada” cuál debe ser el precio y que se iba a adquirir exactamente. 

Son seis los puntos que identifican las características esenciales con los cuales ha de contar un proyecto vinculado mediante compra innovadora:

1. Contexto de contención del gasto y limitada capacidad de endeudamiento que obliga a la administración a identificar mecanismos creativos que permitan financiar los proyectos de transformación que se van a abordar.

2. Financiamiento de la adquisición bajo un modelo de contrato a largo plazo (“arrendamiento”) que permita a los proveedores realizar y recuperar las inversiones necesarias para llevar a cabo la transformación y/o modernización de los servicios públicos o de las infraestructuras que los sustentan.

3. Estrategia y proceso de licitación a partir de contratos de colaboración público-privada (CPP) que posibilitan la contratación por periodos superiores a la duración máxima habitual que permite la lei de contratación de las administraciones públiques.

4. Necesidades de transformación tecnológica de elevada complejidad e innovación en la Administración pública para alcanzar los retos de gestión pública y hacia la ciudadanía a la cual se ofrecen los servicios. 

5. Soluciones innovadoras muy incipientes o inexistentes, que se requiere definir mediante un proceso de diálogo con el mercado, para poder encajar perfectamente las necesidades de la Administración con la oferta flexible de los proveedores. 

6. Complemento del retorno de la inversión del proveedor a partir de la comercialización de estos proyectos y/o soluciones en otros territorios dada la alta reproductibilidad existente en la mayoría de ámbitos de los servicios públicos. 

Mejorar sus productos y soluciones hacia el mercado

Actualmente, los elementos que más se están empezando a valorar a la hora de seleccionar esta modalidad ya no son los tres primeros, sino justamente los tres últimos. Esto es así, desde el momento en que las Administraciones y sus representantes políticos han asumido que el principal reto con sus electores no es ya únicamente el de ajustarse a presupuestos, que también, sino a dar respuestas a las demandas de la ciudadanía en el retorno progresivo hacia la sociedad del bienestar, en materia de, por ejemplo, una mejor sanidad, una mejor y más efectiva gestión de la justicia, un aumento de la calidad y modernización de la educación o, en general, no quedar “colgados” de las ventajas del avance tecnológico del cual disfrutan los países más pioneros en R+I+D. 

Y han comprendido que, por esto, no solo deben “ganar” las Administraciones, sino que también el sector privador tiene que ver en la compra innovadora una oportunidad de capitalizar sus inversiones en desarrollo e innovación para, en su turno, mejorar sus productos y soluciones hacia el mercado.

Sí, pero no a cualquier precio. En su definición es fundamental analizar y determinar con precisión el modelo económico con el cual pretendemos ponerlo en práctica, previamente a cualquier interacción dialogada con el sector, en un sentido amplio y formal, para tener un posicionamiento de liderazgo (“ir por delante”) y un mayor conocimiento analítico con el cual afrontar el diálogo económico, con garantías de no “estar pagando de más” por el hecho de estar comprando innovación

29 / 7 / 2016

Sobre el autor

Jordi Codorniu

Director en DOXA Innova & Smart

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